Laia Vergés

Abogada de familia

No sabemos escuchar
28/04/2020

Nadie es lo que parece, o lo que es lo mismo, no sabemos a quien tenemos delante hasta que viene, va, vuelve a venir y vuelve a ir. Y a veces ni aún así. Tendemos a los prejuicios basándonos en el aspecto físico y/o estético y así nos engaña en la película Vincent hasta descubrir a St Vincent (2014).

Una película extraordinaria, magistralmente interpretada por Bill Murray (del que soy muy fan) junto con “Oliver“ el sabio y adorable niño, interpretado por Jaeden Lieberher (os sonará de la película IT) .

Podría recordar infinidad de escenas de la película, incluso reproducir buena parte de los diálogos, sin embargo confieso que la profesión corre por mis venas y me detuve especialmente en una de unos escasos 10 minutos, la conversación de Oliver con su madre (recién divorciada y en trámites de atribución de guarda y custodia) de una lucidez extraordinaria:

La madre, ante la decisión judicial de una custodia compartida, le explica a Oliver que a partir de ahora irá y vendrá de una casa a otra. Oliver, cuyo personaje y elocuencia brilla en toda la película, le responde:

1.- Es mi padre y también quiero estar con él.

2.- Sí, de acuerdo, te ha hecho daño por que te ha sido infiel (la madre se pregunta cómo lo sabe).

3.- Todo el mundo lo sabe porque lo has colgado hasta en Facebook.

Y aquí quería llegar porque los niños son pequeños pero no tontos, oyen, ven y sienten y al final, incluso aprenden a verbalizarlo todo a la vez. Solo hay que dejarles su espacio y escuchar, saber abrir bien las orejas que no es fácil, y menos cuando las emociones nos secuestran la amígdala y el sentido común traicionando nuestra verdadera esencia.

A nosotras, madres del mundo, a vosotros, padres del mundo, aprendamos a escuchar a nuestros hijos:  es más sencillo de lo que creemos y los resultados son sorprendentes. 

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